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Las diferentes etapas del proceso de duelo

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Un proceso de duelo es una de las vivencias más difíciles que puede afrontar un ser humano. La pérdida de alguien, ya sea por su muerte, porque ya no quiere más nuestra compañía o porque, por alguna otra razón, no nos es posible continuar con la relación con esa persona tal y como era, es algo profundamente doloroso y algo que nos puede costar, y mucho, superar. Los vínculos que hemos creado con esa persona no se desvanecen de un día para el otro, siguen en nuestra cabeza, despertando todo tipo de emociones en nosotros y trayéndonos recuerdos que creíamos ya enterrados en nuestra memoria.

Todos los humanos, como animales que somos, pasamos alguna u otra vez por un proceso de duelo. La muerte de nuestros padres y abuelos, un divorcio, la pérdida de un amigo, la muerte de hermanos, parejas e incluso de hijos, puede hacer que nos sintamos totalmente hundidos, añorados, heridos y sobre todo frustrados por no poder cambiar la realidad. Cuando perdemos a alguien sentimos que cada paso que damos duele, que el tiempo duele, que prácticamente todo pierde su sentido de ser. Otras personas tratarán de elevar nuestro ánimo, y quizás lo consigan durante un breve período de tiempo, pero en cuanto nuestra mente recuerde a esa persona que hemos perdido volverá la tristeza y la melancolía.

Antes se creía que el dolor se aminoraba con el tiempo. Ahora se sabe que no es así, en realidad uno va aceptando la realidad porque no hay más opciones y trata de construir cosas alrededor de sí mismo para enfocar su mente en ellas y no sentir tanto dolor. Es probable que, aunque creamos que cada vez lo tenemos más aceptado y estamos más estables emocionalmente, ante determinados acontecimientos como cumpleaños, Navidades, o el ver imágenes de esa persona, volvamos a revivir el dolor de la pérdida. La pérdida de alguien importante para nosotros es una cicatriz, que al principio está abierta y luego va cerrándose, y quizás duela menos con el tiempo, pero la marca seguirá ahí.

Las cinco etapas del duelo

  1. LA NEGACIÓN. Acaba de pasar y no consigues creértelo. Estás en estado de shock aunque en algún momento deberás afrontar la realidad.
  2. LA IRA. Buscas culpables, estás rabioso. Tu cabeza quiere revertir lo que ha sucedido, te desesperas, pero sabes que ya no hay modo de cambiar lo sucedido.
  3. LA NEGOCIACIÓN. Te preguntas cómo podías haber evitado que pasara, qué podía haberse hecho distinto.
  4. LA DEPRESIÓN. Te sientes profundamente triste y vacío, no encuentras motivación para sentirte feliz o animado con nada, posiblemente ni siquiera para seguir viviendo. Puedes querer aislarte de tu entorno para enfocarte en tu dolor y tomar distancia con los demás.
  5. LA ACEPTACIÓN. Lentamente aprendes a vivir con esa pérdida. Poco a poco van encontrando momentos de alegría y de placer en tu día a día. Para que esta fase avance es importante conocer personas nuevas, hablar de nuestras emociones, trabajar en el vínculo que aún tenemos con otras personas que sí siguen a nuestro lado, dejar de hacernos preguntas sobre lo que podríamos haber cambiado, hacer cosas que suban nuestra autoestima, dejar atrás cualquier sentimiento de culpa y no forzarnos a dejar de sentir añoranza o tristeza. Debemos avanzar y quitar obstáculos para nuestra recuperación, sin presionarnos si tenemos recaídas en nuestro dolor.

Consejos para salir del proceso de duelo

  1. Conoce a personas nuevas, con puntos de vista distintos de la vida, con nuevas formas de vivir. Trata de aprender de ellas, de aceptarlas como son.
  2. Haz actividades que siempre te hayan dado placer. Seguro que hay alguna actividad que siempre te ha encantado hacer: pintar, hacer fotos, viajar, practicar algún deporte. Enfócate en eso.
  3. Descubre actividades nuevas. Sal de tu zona de comfort. Busca nuevas actividades que te hagan experimentar sensaciones nuevas: barranquismo, esquí, aromaterapia, equinoterapia, rafting, cualquier cosa que te haga aprender algo distinto sirve.
  4. Lee libros de autoayuda para mejorar tu autoestima y procesar tu duelo.
  5. Trata de reír más, ponte comedias, busca situaciones que te hagan generar endorfinas, haz que tu química cerebral te ayude y te proporcione bienestar. La música triste o romántica, los dramas, las fotografías, todo eso déjalo de lado por un tiempo.
  6. Date un masaje. Pon velas, incienso, música relajante, todo vale.
  7. Cuida tu alimentación. Debe ser lo más nutritiva que puedas, debes comer vitaminas y minerales y todo lo que tu cuerpo necesita. Ya sé que puedes no tener ganas de cocinar, cómelo crudo entonces, pero nútrete correctamente.
  8. Aleja de ti a aquellas personas que no te hagan sentir bien, que sean tóxicas, que no te quieran realmente. No tienes ninguna obligación de tenerlas a tu lado.
  9. Acércate a todo aquel que te quiera BIEN, que te haga sentir bien, que aporte cosas positivas en tu vida. Su compañía seguro que te reconforta.

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