Psicología de la salud

¿Cómo ser feliz con una enfermedad crónica?

cómo ser feliz con una enfermedad


El primer paso que debemos dar es comprender el significado de “una enfermedad crónica”. Aunque muchas personas hoy en día no comprenden el significado de una Enfermedad o padecimiento crónico, según la OMS las enfermedades crónicas no se transmiten de persona a persona y son de larga duración o largo plazo y por lo general de progresión lenta.
Los 4 tipos principales de enfermedades crónicas son:

1. Las enfermedades cardiovasculares (como infartos del miocardio y accidentes cerebrovasculares).
2. El cáncer.
3. Las enfermedades respiratorias crónicas (como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el asma).
4. La diabetes.
Las enfermedades mencionadas son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63% de las muertes. Recientemente la misma OMS (Organización Mundial de la Salud) aceptó a la obesidad como una enfermedad crónica no transmisible.
No podemos olvidar también las siguientes 10 enfermedades crónicas con las que algunos ya conviven:
• Artritis
• Hipertensión
• Trastorno Bipolar
• Enfermedades de Crohn
• Epilepsia
• Enfermedad de Párkinson
• Esclerosis múltiple
• Demencia
• VIH / SIDA
• Apnea del sueño

Podemos observar que la lista en enfermedades crónicas es larga, pero ello no quiere decir que no podamos aprender a vivir con ellas, comenzando por controlar nuestras emociones, sabemos que las peores cosas a las que nos tenemos que enfrentar muchas veces en nuestra vida son nuestras propias emociones, ya que juegan un papel importante y primordial para nuestro desarrollo. Muchas personas han padecido algunas de las enfermedades crónicas ya mencionadas y otras han sido testigo de cómo poder lidiar con ellas, no es fácil pero cuando comienzas a conocer tu enfermedad, a aceptarla y vivir con ella la carga se hace más ligera; es de esperar sentirnos abrumados y que nuestros sentimientos y emociones cambien con el paso del tiempo.
El hecho de padecer una enfermedad crónica no implica necesariamente tener una enfermedad grave o que puede poner en peligro la vida de una persona, aunque algunas enfermedades crónicas, como el cáncer y el SIDA, lo pueden hacer.
Cada enfermedad de este tipo tiene sus propios síntomas, tratamientos y evolución. A pesar de que los síntomas de un padecimiento crónico pueden desaparecer con los cuidados médicos necesarios, generalmente la persona sigue padeciendo la enfermedad subyacente; aunque los tratamientos que recibe pueden implicar que se sienta sano y se encuentre bien gran parte del tiempo no debemos descuidarnos y estar siempre alertas.
Independientemente del diagnóstico de una enfermedad crónica, una actitud positiva, realista nos protege y da una mayor calidad de vida. Muchas veces las emociones y actitudes negativas tienden a abrumar al paciente y a mantenerlo en una queja constante, a ver sólo lo peor y las limitaciones que la enfermedad ha impuesto en su vida y se sienten incapaces de adaptarse a ella.
Sin embargo, las personas optimistas que tratan de ver el lado positivo de las cosas, que toman una actitud activa ante los problemas y situaciones nuevas que vienen con los padecimientos crónicos diagnosticados, que buscan soluciones y muestran sus emociones; y por consiguiente se adaptan a los cambios que la vida les ha impuesto, son las que mejor se adecúan y sobrellevan esta nueva etapa.

Consejos para convivir con las enfermedades crónicas:


1. No te aísles: El aislamiento nos puede llevar a la depresión y por ende a debilitar nuestro sistema inmune. El apoyo social proporciona soporte emocional que da al enfermo afecto, confianza, seguridad, además de este modo sabe que cuenta con los demás, se siente acompañado, también vale como ayuda para solucionar posibles problemas que puedan surgir; siempre es bueno buscar apoyo y soporte para aprender a lidiar con una enfermedad crónica.

2. Reaprende a disfrutar de la vida: Siempre podemos encontrar un nuevo modo de hacer las cosas. Vive, recuerda que respiras sigue soñando y cultiva tus sueños. Siente, muestra gratitud a la vida.

3. No te sientas culpable: Comparte, no estás solo, aquí viene la parte importante: la pregunta correcta no es por qué a mí sino para qué; algunas veces tenemos que pasar por situaciones difíciles que logran sacar lo mejor de nosotros y en muchas ocasiones suele ser una enfermedad.

4. Escúchate a ti mismo: Lo que tú sientas siempre será lo más importante, nunca es tarde para comenzar de nuevo. Sonríe, todos ganan.

5. Asume tu nueva condición: Céntrate en el hoy y el ahora, es una nueva oportunidad para conocerte a ti mismo. Aceptar que las cosas cambian y que con ellas vienen los nuevos comienzos que no necesariamente son malos. Para llevar mejor todo este proceso de afrontamiento es fundamental en primer lugar reconocer los sentimientos y poder expresarlos ya sea con su médico, con amigos, con la familia.

6. No reprimir las emociones: Por otro lado, sabemos que, a veces, enfrentar una enfermedad puede ser como una montaña rusa llena de emociones y sentimientos. Por ello llegados a este punto recomendamos intentar mantener los ánimos y, sobre todo, transmitir nuestras emociones y no dejarlas reprimidas, puesto que esto puede suponer más un riesgo que un beneficio para nosotros y para nuestro entorno. La depresión es el peor enemigo para cualquier enfermedad o padecimiento. Es bueno que las personas que nos rodean sepan cómo nos sentimos y que el resto de las personas hagamos lo posible por entender las emociones que, como decíamos, pueden cambiar muy rápido.

7. Apasiónate por tu enfermedad y conócela: Infórmate no te quedes con dudas, al empezar a conocer la enfermedad y/o padecimiento crónico se dan cuenta que cuanto más saben sobre ella menos les asusta, ya saben lo que puede ocurrir, comienzan a tomar las riendas de su enfermedad y a participar en su tratamiento. El tiempo que cada persona esté en una fase u otra es variable. Sea benévolo consigo mismo, el respeto como forma de quererte y actuar con los demás es primordial.



También es de vital importancia comprender que, si padeces una enfermedad crónica, es posible que no sólo te afecte físicamente, sino también emocional, social y económicamente. La forma en que a una persona le afecta dicha enfermedad depende de la misma en particular y cómo repercute sobre su cuerpo, la gravedad de la enfermedad y el tipo de tratamientos que requiere.
Aceptar y adaptarse a la realidad de padecer una enfermedad crónica requiere tiempo y paciencia, pero las personas que están dispuestas a aprender cosas nuevas sobre su enfermedad, a buscar y aceptar el apoyo de los demás; y a participar activamente en el cuidado de su salud generalmente superan con éxito el proceso de afrontamiento.
Recuerda lo más importante siempre es el hoy y el ahora.


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