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Cómo mejorar tu memoria a corto plazo y a largo plazo

Mejorar la memoria a largo plazo

Es cierto que nuestra memoria es superior a la de los animales no racionales porque se basa en cuatro grandes conceptos que, además, puedes mejorar para tener menos despistes y ganar, incluso, inteligencia. Son: la concentración, la retención, la propia memoria y el razonamiento.

1. Concentración. La concentración es imprescindible para no sufrir esas pequeñas lagunas mentales. De hecho, en muchísimas personas es lo que falla y no pocas veces ocurre porque se hacen demasiadas cosas a la vez, y se atiende solo a una, y porque mecanizamos los movimientos.

Si por ejemplo, siempre cerramos la puerta de casa es muy fácil hacerlo mientras nuestro cerebro piensa en otras cosas. Puesto que no nos concentrábamos en ese momento, es fácil que pasados unos minutos tengas que darte la vuelta para comprobar si de verdad lo hiciste. La clave para mejorarla es: mientras haces el gesto, debes repetirte mentalmente la orden: estoy cerrando la puerta, desconecto la plancha, etc.

2. La retención. La retención es la base de la memoria ya que si no se retiene la capacidad de memorizar se pierde. De forma instintiva, tu mente retendrá solo aquello que considere importante y tendrá una tendencia natural a olvidar lo que crea que no le va a servir. La clave para mejorarla es: cuando te interese que tu cerebro retenga algo, asociado a otro detalle o dato muy habitual o cercano a ti.

3. La recuperación. Cuando hablamos de recuperación nos referimos a la capacidad de traer datos concretos a un plano consciente.

Piensa que en algunos momentos querrás recordar algo del pasado, Por ejemplo algo que estudiaste mientras estabas en la universidad, o mientras estabas en el colegio, y tú sabes que tienes almacenado ese conocimiento, pero debes tener la capacidad de traerlo a tu mente en un momento concreto.

La clave para mejorla es: para evocar algo fácilmente debes pensar de forma organizada como sucedió, dónde y con quién.

4. El razonamiento. Para cualquier estudiante es evidente que todo lo que llega a entender es mucho más fácil de recordar que algo que nunca llegó a entender del todo. La clave para mejorarlo es: Si quieres recordar algo en el futuro es esencial asegurarte de que lo entiendes en el presente.

La memoria a corto plazo y a largo plazo

Existen dos tipos de memoria la de corta duración y la de larga duración. Cada una de ellas tiene su particular manera de formarse y de mejorar.

La memoria corto plazo

También se conoce como memoria operativa porque ayuda a operar, a funcionar a diario. Dura pocas horas o pocos días y, cuando se pierde, no suele tener relación con la edad sino con el uso que se hace de las neuronas. Una forma de activarla, es hacer cuentas mentales.

Con la aritmética mental el cerebro tiene que almacenar números y luego hacer la operación. Los esquemas permiten captar las ideas principales de un escrito con un solo golpe de vista, cuanto más sencillo, mejor. Los gráficos, es decir, hacer dibujos y tablas permite recordar significados y fechas para una exposición o un examen. Otro truco para la memoria a corto plazo consiste en hacer relaciones entre conceptos, es decir, si asociamos o relacionamos imágenes a elementos o a palabras ambos se encadenan en tu cerebro y te permite recordarlos más fácilmente. Estas relaciones se pueden hacer de a dos o incluso de más elementos. Por ejemplo, para recordar cinco objetos podrías formar una palabra con la inicial de cada uno de ellos.

La memoria a largo plazo

Los datos acumulados a largo plazo se suelen guardar de forma inconsciente y solo vuelven al plano consciente y voluntario cuando necesitamos recuperarlos.

Este tipo de memoria está también ligada y conectada con las habilidades motrices, es decir al movimiento.

Por eso nos conviene ir en bicicleta, conducir o tocar un instrumento para mejorarla. Por otro lado, se ha comprobado que escuchando canciones que resultan familiares podemos rememorar acontecimientos pasados, aunque la música no es el único elemento que puede transportarnos a emociones o vivencias pasadas, también los olores, las fotografías, los sabores y todo aquello que despierte sensaciones en nosotros que ya tuvimos en el pasado.

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