Psicología de pareja

Amores enquistados: cuando no puedes olvidar a un ex o a una ex

no puedo olvidar a mi expareja

En ocasiones nos encontramos con personas que dejan una huella muy honda en nosotros, tienen ‘un algo’ que hace que las veamos como alguien realmente especial para nosotros y lo que sentimos por ellas parece no ser comparable a ninguna otra cosa que hayamos sentido antes. Cuando uno encuentra a alguien así es consciente de inmediato de que lo que siente es amor puro, incuestionable, un amor del que no tienes dudas nunca. Cada día uno amanece sabiéndose enamorado y se acuesta con esa misma sensación, sin importar si se ha discutido o ha habido algún desencuentro entre ambos, la seguridad de que uno sigue amando sigue ahí, inmóbil.

La vida parece adquirir un sentido mayor, el cielo y los árboles parecen ser más hermosos desde que sabemos que esa persona existe, y uno, en lugar de andar, siente que vuela.

La verdad es que estas personas pueden decidir estar con nosotros en un momento dado y dejar de estarlo cuando así lo deciden, y es entonces, cuando deciden dejar de caminar a nuestro lado, cuando sentimos que todo lo hermoso del mundo se derrumba de un plumazo.

Nos desesperamos, lo negamos, tratamos de hacerle cambiar de opinión, pero nada funciona, vemos como la otra persona se aleja sin que podamos hacer nada.

La depresión que viene después sólo la conoce quien ha pasado por esta situación. Uno camina como un zombie, sin saber hacia dónde dirigirse, porque ya nada tiene sentido, todo ha dejado de motivarle. El dolor es un dolor intensísimo, y está lleno de frustración y de preguntas: ¿Por qué me ha dejado? ¿Por qué no lo vi venir?¿Por qué no me explicó qué le sucedía? ¿Realmente se ha desenamorado de mí o han sido otras las causas que le han llevado a dejarme? ¿Ha sido culpa mía?¿Pude hacer algo para prevenirlo?

Y la lista sigue, porque cuando uno ama con tanta intensidad, la realidad a menudo se percibe muy distorsionada. Uno piensa que el otro ama con igual intensidad, que el otro sería tan leal con nosotros como creemos ser nosotros con él, que no nos haría daño intencionadamente, que nos protegería de cualquier daño, y por supuesto jamás llegamos a imaginar que esa persona puede alejarse de un día a otro sin darnos explicación alguna.

¿Cómo puede ser que nos haya dejado de amar de un día para otro? No cabe en cabeza alguna. Y es cierto, no nos ha dejado de amar de un día para otro, sino que ha sido algo cocinado a fuego lento en su interior, poco a poco, día a día ha habido una sensación de rechazo hacia nuestra persona en su cabeza que se ha acabado convirtiendo en algo significativo para él o ella. Quizás ha sido un gran actor o actriz y lo ha ocultado muy bien, o quizás nos ha dejado ver montones de indicios y no los hemos querido ver o nos hemos creído sus excusas para que no fuera tan dolorosa la evidencia, nos han dejado de querer.

Sí, nos ha dejado de querer, aunque no queramos admitirlo, aunque duela en lo más profundo del alma. Esa es la verdad. ¿Y saben por qué es verdad? Porque una persona realmente enamorada no abandona a su pareja si no es porque ésta la hiere o por mera supervivencia, porque alguien que te quiere de verdad te valora demasiado como para perderte, una persona que te ama profundamente no te deja en esa marea de dolor y se aleja sin mirar atrás. Si has amado a alguien de verdad, sabes bien que es así.

Que anteriormente te dijera que te quería, que te amaba, hablara de proyectos futuros conjuntos o te hiciera mil promesas de fidelidad, ya no tiene validez. Ha cambiado de visión, ha cambiado su lista de prioridades.

Es muy sensato y apropiado hacerse preguntas sobre si uno podría haber sido mejor, si ha cometido fallos. Siempre es bueno examinarnos y hacernos preguntas. Si la respuesta es afirmativa, uno debe aceptar la derrota y tratar de modificar aquellas conductas que hayan podido herir a nuestra expareja para no caer en los mismos errores en el futuro. Si la respuesta es negativa y tu conducta fue bondadosa con tu expareja, no hay que darle más vueltas al asunto, sino trabajar en nuestra autoestima que con toda seguridad se habrá visto afectada.

Uno de los problemas es el hecho de que el enamoramiento hace que veamos a la otra persona más bella, más inteligente y fascinante que ninguna otra. Si nos rechaza y nos abandona, inevitablemente sentimos que la otra persona es superior a nosotros, y aún tendemos a idealizarla más. La verdad es que sin ese estado de enamoramiento y sin ese rechazo que nos ha hecho sentir, veríamos a esa persona de un modo muy muy distinto.

Si transcurren los meses, o incluso años, y no podemos pensar en esa persona sin sentir dolor, si su imagen recurre a nosotros a menudo y sentimos que esa persona sigue habitando de algún modo en nosotros, es momento de que un profesional nos ayude a procesar mejor el duelo, a restablecernos, a volver a disfrutar plenamente del presente y a dejar de vivir en el pasado, a ver a nuestro ex o a nuestra ex de forma realista y no edulcorada, a dejar de invertir nuestra energía vital en alguien que está viviendo su propia vida y a empezar a vivir con ilusión la nuestra.

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